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| J. J. Escalona |
Estos dos primeros meses del año han sido muy fructíferos en buenas noticias para los felices pocos, y aprovecho para ponerme al día en los parabienes que adeudo: Tuve la ocasión de conocer con cierta anticipación el extraordinario acontecimiento que significó la designación del Catire como epónimo del Congreso Venezolano de Cardiología Intensiva de este año, lo que me permití comunicar a Pepín, quien, como la hormiga laboriosa que es para este grupo, se apresuró a hacer trascender la noticia sobre el notable evento, que luego ha recibido amplia cobertura por diversos medios.
Por otra parte, envío a los decanos conyugales que han cumplido (Pepín y Graciela), que están cumpliendo (Leticia e Hilarión) y que van a cumplir (El Catire y Carmen Dolores) este año de gracia, la poquedad de 43 años de esa apuesta a la esperanza que es el matrimonio, que, como dijera Hegel, se objetiva y se potencia con los hijos y con los hijos de los hijos. ¡Las Bodas de Oro están a la vuelta de la esquina! Ya deberíamos constituir una comisión ad-hoc para celebrárselos. Que Dios Misericordioso y nuestra María de Coromoto los bendiga, en unión de las estirpes (¿hay algún biznieto en ciernes por allí?) que han traído a la vida.
Finalmente, me complace dar aviso de otro feliz acontecimiento que nos compete: La Ilustre Universidad Carlos III de Madrid, por órgano del prestigioso Instituto Universitario de Estudios Internacionales y Europeos “Francisco de Vitoria",
de la Fundación que lleva el nombre del Maestro, académico, rector y ex-Presidente del Congreso, Prof. Don Gregorio Peces-Barba, ha creado la Cátedra de Derecho internacional humanitario y de derechos humanos, de la cual ha sido designado Director nuestro condiscípulo del querido “Manuel Palacio Fajardo”, compañero de equipo de basket en el Campeonato Nacional y paisano, Prof. Jesús Eduardo Troconis Heredia.